Sugerencia de amigo. Contactos en común: diecisiete. ¿Deseas agregarlo? ¿Puede que sean compatibles? ¿No? A ambos les gusta la comida italiana ¿Tampoco? Tienen gustos musicales parecidos. ¿Aún lo dudas? Te ha llegado una solicitud de amistad.

Se te nota sobresaltado ¿luego no te habías negado la posibilidad de agregarlo? Anda, vamos acepta la solicitud. No pierdes nada, puede ser un contacto más a los que rara vez les hablas. ¡Acepta, acepta, acepta!

Haz aceptado la solicitud de amistad. Sabía que morías de ganas. Ahora solo háblale, dile un hola y mira a donde llega la conversación ¿No? ¿Cuál es el problema? ¡Ni que te fueras a casar! ¿Por qué lo piensas tanto? Mira, tiene bonita sonrisa. Le gusta el teatro ¡Vamos! Soy tu computadora y conozco tus gustos. Anda, ¡Háblale! No pierdes nada, tampoco ganas. O podrías ganar.

Puedes preguntarle qué estudia. He analizado la forma en que inicias conversación con otras personas y siempre preguntas lo mismo ¿Estudias? ¿Trabajas? ¿Te gusta el cine? ¿Te gusta leer? ¿Qué tipo de música te gusta? ¡Vamos! Este te gusta de verdad, puedo notarlo ¿Esa es la diferencia? Se ha desconectado.

Te han escrito en el muro. Es él.

” 😃😃😃😜”

Le diste me gusta al comentario. Le Escribiste lo mismo. Te ha enviado un mensaje: “Hola”. ¿Era tan difícil? Sigue la conversación y pregúntale lo de siempre. ¿Se han puesto una cita? ¡Aquí vamos de nuevo! Anotar agosto quince en el calendario.

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